Europa invirtió 15.000 millones de euros en Northvolt para competir con las baterías chinas. Ahora es de EEUU por una ínfima parte

Europa invirtió 15.000 millones de euros en Northvolt para competir con las baterías chinas. Ahora es de EEUU por una ínfima parte

Lyten ha comprado Northvolt. Si no tienes ni idea de quién es Lyten ni de qué es Northvolt, no te preocupes, no eres el único. Lo básico que tienes que saber es que Northvolt era europea y había conseguido atraer 15.000 millones de euros con una inversión potentísima de fabricantes e instituciones europeas. Pero quebró y ahora está en manos de Lyten (estadounidense).

Paso a paso, vamos a entender cómo la mayor esperanza para la producción de baterías de coches eléctricos en Europa se ha desplomado y ha acabado en manos de una empresa de Estados Unidos por un precio irrisorio.

Lyten compra Northvolt. Por una cifra que no es pública pero que apunta a poco más de 600 millones de euros. Aunque los términos del acuerdo definitivo no se han hecho públicos, sí se sabe que Lyten, una startup de Silicon Valley especializada en el suministro de baterías de litio-azufre ha conseguido una financiación de 650 millones de dólares hasta el momento de la compra, tal y como reflejan en su propia página web.

El precio final no ha sido desvelado pero en medios como Reuters se asegura que la compañía había conseguido otros 200 millones de dólares adicionales para esta compra. De momento, se sabe que los estadounidenses han comprado Northvolt «a un precio reducido», según explican en la agencia de noticias.

¿Qué es Northvolt? Esta compañía sueca era, sencillamente, la gran esperanza europea en la producción de baterías para coches eléctricos. En The New York Times explican que las instalaciones de esta empresa en Suecia y Alemania están entre las más avanzadas de Europa por lo que califican de «audaz» la compra de Lyten.

Sus objetivos eran ambiciosos. Aseguraron que con Northvolt, Europa pasaría de producir el 3% del volumen total de baterías de todo el mundo al 25%. Para conseguirlo, la compañía tenía 6.500 empleados repartidos por Suecia y Alemania, con instalaciones que debían alcanzar una producción de 60 GWh en Alemania. Sostenido por una enorme inversión en I+D+i.

¿Qué pasó? Que quebró a finales del año pasado. La compañía había anunciado que no podía hacer frente a sus deudas (5.800 millones de euros) y que tenía que despedir a 1.600 empleados. Unos meses antes, BMW cancelaba un pedido de 2.000 millones de dólares en baterías después de que Northvolt confirmaba que no podía entregárselas a tiempo.

Como piezas de dominó, todo terminó por caer. Y, en consecuencia, con la compañía en bancarrota, sus instalaciones, trabajadores y recursos eran un chollo para cualquiera. Para cualquiera que se atreva a enfrentar años de pérdidas con la esperanza de ganar dinero. Lyten ha sido la compañía que ha dado el paso al frente.

Lyten. La compañía estadounidense especializada en la producción de baterías de azufre-litio (que está aportando a las fuerzas armadas estadounidenses) ha sido la que ha confirmado la compra de Northvolt, incluidos todos sus activos (también los proyectos que tenían en Canadá) pero, por supuesto, asumiendo su deuda de casi 6.000 millones de euros.

La empresa, de la que Jeep (Stellantis) es propietaria en un 2%, cree que con la compra pueden volver algunos de los clientes que abandonaron a la compañía antes de su caída. El objetivo es enfocarse más en la producción de baterías para coches eléctricos y devolver la ilusión por una producción europea competitiva frente a China.

Sin embargo, en Reuters, los expertos recuerdan que a China le ha costado entre 15 y 20 años dominar la cadena de suministro y la producción de baterías por lo que no es realista pensar en beneficios a corto plazo. «Si crees que puedes acortarlo (este tiempo), entonces simplemente no entiendes de baterías», señala Rob Anstey, CEO del desarrollador de ánodos de baterías de silicio GDI.

Inversiones perdidas. Lo más dramático de la bancarrota de Northvolt es que se pueden haber perdido miles de millones de euros de inversión de empresas europeas. Pero, sobre todo, de instituciones públicas europeas.

Volkswagen fue accionista principal de la empresa (21%) y se calcula que inyectó como mínimo 1.400 millones de euros. No fueron los únicos. Se sabe que Volvo levantó una joint venture con Northvolt por valor de 2.700 millones de euros. BMW también invirtió unos 1.000 millones de euros y había comprometido otros 2.000 millones de euros para la compra de baterías. Scania también formó parte de las inversiones. A ellos se sumaron grupos financieros como Goldman Sachs y diversos fondos de capital riesgo.

Pero no hay que olvidar que en Northvolt también se puso dinero público en juego. El Banco Europeo de Inversiones puso a disposición de Northvolt más de 1.000 millones de euros, de los cuales se habían aportado 280 millones de euros y cuya última partida (943 millones de euros) no habían sido desembolsados en su totalidad. A esto hay que sumar 700 millones de euros en subvenciones directas comprometidas por Alemania y que no han sido entregados pero de las que se podrá beneficiar Lyten si, finalmente, se termina el proyecto de su planta en Heide (Alemania). Y también el Gobierno de Quebec aportó 160millones de euros, con la promesa de apoyar con casi 500 millones de euros adicionales.

Foto | Northvolt

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Europa invirtió 15.000 millones de euros en Northvolt para competir con las baterías chinas. Ahora es de EEUU por una ínfima parte

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Xataka

por
Alberto de la Torre

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