La IA está obsesionada con que hablemos con ella. Tiene una oportunidad de oro en un lugar insospechado: nuestro salón

La IA está obsesionada con que hablemos con ella. Tiene una oportunidad de oro en un lugar insospechado: nuestro salón

Microsoft se ha colado en las teles de Samsung. Así lo han anunciado ambas empresas, que han llegado a un acuerdo para que Copilot forme parte tanto de las futuras Smart TVs como de los monitores de la compañía. Es un anuncio interesante no tanto por lo que supone para estas dos compañías, sino por la tendencia a la que apunta.

Por qué es importante. Aquí Microsoft logra un pequeño triunfo para sus soluciones de inteligencia artificial, y lo hace de la mano de un gigante como Samsung. Pero aquí lo que llama la atención es esa primera gran integración de la IA en productos que hasta ahora parecían no querer saber mucho de ella.

Hablar sin parar con la tele. Nuestros televisores son candidatos perfectos para sistemas de IA adaptados específicamente a ellas, y este es un paso llamativo en esa dirección. El mando sigue y seguirá siendo mejor en muchos casos (botón para subir volumen en lugar de «sube un poco el volumen», por ejemplo), sin duda. Sin embargo, los Chromecast o los Fire TV Stick ya nos mostraron que eso de decir «reproduce el tráiler de ‘Superman'» o «reproduce ‘Stranger Things’ en Netflix» es también una opción muy potente.

Una IA para ir más allá. Esas funciones de los tradicionales asistentes de voz de las teles son interesantes, pero tener un modelo de IA como Copilot permitirá llevar esa experiencia más allá e interactuar con la tele de una forma más versátil. Podrás preguntar por el tiempo y aparecerá información visual acompañando a la información de audio, por ejemplo, o por una película y aparecerá también una tarjeta con su calificación en IMdB o Rotten Tomatoes.

¿Dónde me quedé ayer con esta serie? Y por supuesto, podremos pedir que nos recomiende una película —»¿qué película de misterio hay que sea divertida?»— o que nos dé información relacionada sobre ella —»¿qué más películas ha hecho el director de esta película?—. O ya puestos, que haga algo que parece especialmente útil: que nos dé un resumen de lo que llevábamos visto de una serie antes de continuar con ella. Y por supuesto, podremos conversar con Copilot de forma normal sobre cualquier tema, porque al fin y al cabo, es una IA generativa y están pensadas para ese propósito.

Los altavoces, la próxima frontera. Hay otro elemento hardware que espera como agua de mayo la llegada de la IA: los altavoces inteligentes. Que de inteligentes nunca han tenido mucho: Satya Nadella, CEO de Microsoft, ya dijo hace años que estos dispositivos «eran más tontos que una piedra«. La opción de poder hablar con estos productos cuando estén potenciados por un modelo de IA generativa como ChatGPT o sus rivales es muy prometedora, y lo curioso es que a estas alturas ya deberíamos tener un gran protagonista en este terreno.

Quo Vadis, Alexa+? Amazon es sin lugar a dudas la gran ausente del segmento de la IA, y hace ya meses que presentó Alexa+, su nueva plataforma con modelos de IA generativa que teóricamente ibn a inundar su familia de dispositivos Amazon Echo. El despliegue, no obstante, está siendo exasperante, y el proyecto sigue teniendo un alcance muy limitado, suponemos que porque prefieren ir sobre seguro.

El dilema de la privacidad. Es inevitable pensar que uno de los posibles riesgos que comportará el uso de estos dispositivos con esta tecnología será el de la invasión de nuestra privacidad. Ya sabemos cómo se las gastan los fabricantes de TVs con sus usuarios en este apartado, y los tradicionales altavoces inteligentes ya levantaron muchas suspicacias al respecto en el pasado. Además, ¿dónde está el límite entre unaayuda útil y una presencia molesta o invasiva en el salón?

La batalla por conquistar tu salón comenzado ha. Parece inevitable que la IA acaba siendo parte integral de nuestros televisores como ya empieza a serlo en nuestros ordenadores o móviles. Los altavoces inteligentes están especialmente preparados para que en el futuro hablemos más que nunca con ellos, pero, ¿habrá otras soluciones hardware que vayan más allá? ¿Robots domésticos, quizá? Hay en este segmento un reto enorme en muchos apartados —experiencia no invasiva y, dentro de lo posible, privada— pero también una oportunidad extraordinaria. Y Microsoft, de momento, la ha sabido ver.

Imagen | Jens Kreuter

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La IA está obsesionada con que hablemos con ella. Tiene una oportunidad de oro en un lugar insospechado: nuestro salón

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por
Javier Pastor

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